
Quien apuesta; termina perdiendo.
Quien arriesga por no quedarse con las dudas de que pasaría; termina cagándola.
Quien algo tiene; lo termina sin tener.
Quien algo puede conseguir; desaparece en la nada.
Quien va por la verdad por delante; le terminan mintiendo.
Quien algo quiere; no lo conseguirá.
Lo que nace; termina muriendo, aunque por el camino siembra y recoge dolor.
Llámalo antístesis, llámalo paradoja, mejor sería llamarlo cruda realidad. Como uno de los dichos que más defiendo: "Según te verán, así te tratarán."
Yo espero aquí sentado, en la soledad, no sé el que. Ya me he cansado de perseguir mis sueños y/u objetivos y no conseguir nunca nada bueno, por pequeños que sea.
Tal vez habré terminado cogiendo miedo a algunas cuestiones de la vida, a sentir, a lo verdadero. Así es la puta vida, áquella que te preguntas para que cojones existe. Olvidaros un tiempo de mí, como si no existiera para nadie. Esa hubiera sido la mejor solución: no haber llegado a existir.
Durante este tiempo todo volverá yendo más o menos a la normalidad, o tal vez no. Mientras tanto espero, sin nadie.
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