lunes, 14 de marzo de 2011

24.DE MAL A MEJOR



En pocas palabras se puede resumir así mi fin de semana. Dos días que prometían mucho y en los que poder pasarlo genial pero que quedaron en poco.

Ya el sábado por la mañana no pude ir a jugar el partido de fútbol de mi peña, no por mí sino por cabezonería de otros para llevarme, ya que no tenía recursos para poder ir hacia allí por mi cuenta. Así que el día quedó marcado por ello, por el enfado que llevaba encima y porque se me quitaron las ganas de hacer cualquier cosa, pasando el resto del día frente a la televisión. Al menos por la noche llegó la alegría de la victoria del Real Zaragoza frente al Valencia, cosa que me alegró por muchos conocidos que son fans de dicho equipo (entre ellos está ella) y por mi abuelo.

Para la mañana siguiente había muchos planes donde elegir (ir a Bunyol, ir a la mascletà con los amigos de la peña del Levante, ir a ver el baloncesto femenino con mi mejor amigo,...) y una vez más se fueron al garete. Hubiera preferido Bunyol pero no dependía de mí y fue imposible, y después entre la mascletà y el baloncesto preferí lo segundo. Sin embargo tampoco asistí, ya que pasé una mala noche y no me encontraba bien.

Acabé levantándome casi a la hora de comer y me pensaba en ir al partido del Levante porque no estaba en condiciones. Al final me animé, y entre que estaba algo mejor y venía ella, fuí al Ciutat. Me vino bien estar ahí con ella y desconectar un poco de todo. Fue una buena tarde aunque no acompañara el resultado del partido.

Al acabar y aprovechando que ninguno tenía prisas ni nada que hacer, fuimos a esperar la salida de los jugadores. (Esta vez sí daré nombres)Estuvimos hablando con Rubén, con Reina y ¡¡con Juanfran!!. Para quien no lo sepa, Juanfran es prácticamente familia directa y mi ídolo en el futbol y desde que llegó al Levante no había tenido ocasión de hablar cara a cara con él. Le dije si se acordaba de mí, y él me contestó que le sonaba mucho, que había estado mirándome antes pero que no caía exactamente quien era. Cuando le dije mi nombre ya me reconoció. A pesar de los años que hacía que no nos veíamos y haber conocido tanto gente en su carrera futbolística, se acordaba de mí. Charlamos un rato, me preguntó como íbamos y sobre la familia y después me hice la foto con él. Que diferencia entre la primera fotografía con él (en mi casa y siendo yo un crío de 6-7 años) y la de ayer.

Ya era tarde y había que volver a casa. Me despedí de ella y ahora a esperar como avanza y surge la semana para que podamos quedar. Esperemos que no surjan imprevistos.

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