
El amor, uno de esos temas tan complicados en la vida y a la vez tan presentes. Para mí, aunque el físico también cuente, considero mucho más importante la personalidad de una persona que el aspecto físico, ya que éste es el envoltorio del contenido real.
A pesar de mis 18 años, tan solo he pasado por el síndrome de estar enamorado en dos ocasiones. La primera de ellas fue un fracaso en todos los aspectos, por la relación indirecta que había. Y es que, cuando esa persona es la hermana de tu mejor amigo, te frena. Nunca tuve el valor a declarar mis sentimientos.
Todo comenzó alrededor de hace 2 años. Por primera vez noté esa sensación de cosquilleo en el estómago hacia una persona. El temor a que la relación con mi amigo no fuera la misma y la falta de decisión a dar un paso adelante lo impidió. Aunque la relación de amistad con ella es buena y en algún momento sospeché que ella intuía algo respecto al tema, nunca salieron de mi boca dichas palabras desde el fondo de mi corazón. El tiempo fue pasando y los sentimientos aumentando. Llegó Enero del año pasado y todas mis esperanzas de poder conseguirlo en alguna ocasión se me marcharon. Ella comenzó una relación con otro chaval y más de un día, las lágrimas por desolación salieron de mis ojos; esas lágrimas de amor nunca antes derramadas. A día de hoy, no me arrepiento de no haberme lanzado, ya que he visto una serie de cosas que no me han acabado de gustar sobre ella, a pesar de conocerla durante toda la vida, pero los cambios en las personas suceden por distintos motivos... Aunque me sigue atrayendo físicamente y le tengo aprecio por todos los años que la conozco, no hay nada ni ganas de buscar algo con ella.
Olvidarla costó, aunque no tanto como me pensaba. Tras este primer palo, el tiempo y el amor llamaron otra vez a mis puertas. Poco antes de este verano pasado, mediante una red social, me llamó la atención otra chica, aunque solo en ese instante me llamó la atención. Contacté con ella y tras una serie de charlas forjamos una gran amistad, de confianza y con muchas cosas en común.
Día a día, el pensar o hablar con ella hacía latirme más rápido el corazón. Descubrí de nuevo que estaba enamorado. Maldito y bendito amor, tan sufrido pero encantador a la vez, otra vez volví a caer en sus redes sin poder evitarlo. Al fin decidimos conocernos en persona. Fue un día que jugaba mi equipo (el Levante)y quedé con ella antes del partido. Esperaba, con un ligero y tímido nerviosismo a que ella llegara. Y llegó. Me quedé asombrado lo mucho que ganaba en persona respecto en imagen, me impactó su dulce y voz atraedora, me hipnotizaron esos preciosos ojos azules,... Reaccioné y mantuvimos otra charla, descubriendo nuevamente cada vez más gustos en común. Llegó el momento de marcharse y solo deseaba poder volver a verla y hablar con ella muchas veces más.
Coincidimos alguna vez más en persona, ya que es difícil porque nos separa la distancia para poder vernos más a menudo, pero seguíamos teniendo contacto mediante ordenador. Yo no podía aguantar más, esta vez no me volvería a pasar como en el caso anterior y tenía que decirle todo lo que me atraía en todos los aspectos. Mis amigos y algún conocido que sabía del caso, me animaba y me daba algún consejo sobre el asunto, a los que se lo agradezco estos detalles con toda mi alma porque me ayudaron muchas veces para no debilitarme.
Hablamos previamente y acordamos vernos nuevamente el día de "La II Feria Granota". Ese era el momento elegido para dar el paso, en el que dispondría del tiempo suficiente para tantear el camino y decirle lo que quería. Se hizo esperar y me costó encontrarla, llegando tarde dicho día. Al fin nos vimos, pero la hora de comer estaba ahí, por lo que nada más acabar de ello sería el instante. El mundo me aplastó, cuando yo estaba comiendo y se me aproximó para decirme que tenía que irse ya. Las ganas de seguir comiendo desaparecieron, los ánimos habían desaparecido,... no había podido ser.
Días después, ella notaba que me pasaba algo extraño, y como la confianza era mucha me insistió en que le contara lo que me sucedía. Le dije una y otra vez que era un tema para hablarlo cara a cara, pero no se pudo evitar y hubo que explicárselo ya. Era la noche del 6 al 7 de Noviembre (nunca se va a olvidar) y entre tembleques por todo el cuerpo, procedí a teclear en el ordenador para que leyera ese amor de mí a ella. Acabé. Un alivio recorría mi cuerpo de haber soltado todo eso que llevaba por dentro. Ella comenzó a escribir su respuesta. Las cosas no fueron lo bien que hubiera deseado, aunque tampoco me quedó mal sabor de boca. La conclusión fue que por una serie de motivos del pasado y unos problemas relacionados con la salud no podía dar comienzo esa relación soñada. A pesar de ello no se descartaba cuando mejorara o se solucionara. El tiempo tendría la palabra.
Mientras tanto, esa relación de amistad se ha fortalecido, yendo a más y siendo para mí la mejor de mis amigas y una de las personas a las que más aprecio, habiendo entre ella y yo una complicidad, contándonos hasta cosas que no había dicho a nadie y solo sabemos entre los dos. También hemos quedado varias veces más, por desgracia solo con motivo del fútbol por medio, aunque hay pendientes otras citas. Además la espera se hace eterna, ya que sí normalmente coincidíamos cada 2 semanas, en 2011 aún no he podido verla por circunstancias diversas.
Hasta el día de hoy, y entre medio de mis sentimientos que se intensifican cada vez más, es lo que hay. Solo queda rogar y confiar en dos cosas: en ella para solucionarse por lo que está pasando y en el tiempo para que nos junte en esa relación de amor mutuo.
¡Qué historia de amor tan bonitaaaaaaaaaaaaaa! ¡Ánimo y fuerza, que seguro que lo conseguí! No pierdas la esperanza, Eric. El amor es lo más bonito que hay. Yo llevo 14 meses con mi novio y estoy enamoradísima de él. Vuestra hª es preciosa, ya veras como triunfa el amor!!!.
ResponderEliminarMis mejores deseos para vosotros
:D