sábado, 12 de febrero de 2011

6. VILLARREAL, UN DÍA DE ALEGRÍAS



El año 2010 se fue siendo el mejor de todos de hasta los ahora vividos. No ha pasado grandes cosas, pero pequeños detalles y sin apenas cosas malas así lo han convertido en ello. En cambio 2011 no ha empezado igual, sino más bien todo lo contrario por cuestiones de salud - entre otros muchos motivos - , deseando ya que éste acabe.

El sábado pasado, 5 de Febrero, fue uno de los pocos días buenos de este año. Ese día me iba a Villarreal para apoyar a mi Levante. Aunque no comenzó bien ya que las pocas esperanzas de verme con ella allí se esfumaron, el día acabaría cargado de ilusión.

Poco antes de las 5 de la tarde, partimos desde nuestro estadio dos autobuses cargados de aficionados granotas. Durante el trayecto muchas risas, entre ellas hablando sobre el mensaje que pondríamos al bajar en una pancarta, bromeando con poner "No estaís solos, estamos en el bar" y dejarla en mitad de la calle.

Llegamos allí y se hizo la pancarta, abreviándose obviamente a "No estaís solos". Tras ello fuimos a recibir a los jugadores, con un gran ambiente, y después hicimos tiempo hasta el comienzo del partido. Era la tercera vez que acudía allí, uno de los estadios que más he pisado, tras el nuestro, Mestalla e igualado con Castalia.

Entramos al estadio y un inmenso control de seguridad nos esperaba allí. Madre mía, ni que fuéramos terroristas, que barbaridad, y más con una gran placa de cristal delante de nuestra zona de grada que impide el lanzamiento de objetos.

Al igual que en el Camp Nou, subimos una salvajada de escaleras, pero nos sobró un poco de aire para poder llegar. La vista no era la más ideal, pero no quedaba otra. Poco a poco los granotas fueron ocupando sus asientos, y al margen de los 100 aficionados desplazados en los autobuses, vinieron otros tantos en coches particulares.

El ambiente y animación era máximo, justo cuando comenzaba el partido. En poco tiempo se comenzó a ver el gran partido que iba a protagonizar el Levante, estando la gente cada vez más eufórica. El descanso se acercaba y tras innumerables ocasiones a nuestro favor, la portería seguía a cero, pensando yo en el dicho de "quien perdona la acaba pagando".

Aprovechamos el descanso para cenar e ir al servicio, teniendo que volver a bajar unos cuantos pisos, y en los que me encontré con otros conocidos y estuvimos hablando. Comenzó el segundo tiempo y mejor imposible, en menos de 2 minutos estrenamos el marcador para adelantarnos, chillando todos gol con toda nuestra alma. Lo celebré con mis aficionados situados en la derecha, me giré y lo hice también con los de arriba, me volví a girar y... y dejé de gritar gol. A mi izquierda el pasillo estaba despejado, no había nadie, y me vino ella en esos momentos a la cabeza, deseando poder celebrar juntos ese gol entre gritos y abrazos, pero no estaba.

Enseguida recibí una llamada pérdida suya, señal de que aunque no estaba en el estadio sí que lo tenía en mente. "Quien la sigue la consigue", ese es el refrán que sí hacía honor al partido, ya que ganábamos muy merecidamente.

Y es que el Levante no cesaba y perdonamos muchas ocasiones. El ambiente era ensordecedor, recordando mucho al partido de Cartagena, pero sin tanto público de Valencia. Al fin acabó el partido y aquello era una fiesta. Bajamos de nuevo la gran cantidad de escaleras, acabando yo con una rampa de tanto haber saltado antes y ahora tener que moverse más.

Cogimos el autobús nuevamente, que nos llevaría de vuelta a casa, y en él celebraciones y varios discursos para motivar a la gente. Pero al llegar no iba a acabar la fiesta, ya que recibiríamos a los jugadores como Dios mandaba por esa victoria histórica. Nada más bajar en Valencia, a pocos metros llegaban ellos, por lo que no tuvimos que esperar. La comunión afición-equipo era máxima y así se mostró.

Tras un día no muy largo pero intenso, llegué a casa sobre las 12 de la noche, sin casi voz, pero con cansancio y mucha alegría. En poco más de 7 horas se había disfrutado muchísimo, teniendo por un fin una jornada motivadora que hiciera olvidar otros males durante un rato. Y es que el fútbol apasiona, pero el LEVANTE DA VIDA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario