viernes, 11 de febrero de 2011

4. UN RAYO DE LUZ... BUSCANDO LA SALIDA DEL SOL


Varios días ha durado la espera. Al fin se ha producido esa charla.

No es el fin, ni mucho menos, tampoco lo esperaba, pero la cosa está difícil. Comienza una especie de batalla. Una batalla de amor que podríamos titularla como la canción de David Busatamante: "Dos hombres y un mismo destino".

Una batalla que recuerda a la película "300", donde parto en desventaja por sentimientos de ella - pero también los hay - y aunque sean menores, lucharemos hasta la victoria o la muerte, acabando ésta en al menos una buena amistad. No me voy a rendir, voy a seguir luchando, eres, te considero y significas mucho en mi vida para tirar la toalla en la esquina del "ring del boxeo".

La noche oscura ha pasado y a lo lejos veo al fin un pequeño haz de luz. Un rayo de luz, que aunque cueste de llegar unos días hacia él por este golpe psicológico, en su búsqueda acabará encontrando la salida del sol para volver a recuperar ánimos, ilusión.

La esperanza y cariño sigue ahí, nunca se ha ido ni rendido, porque los valientes son los que lloran con la cara descubierta y se basan en los sentimientos, para así poder alcanzar la victoria en esta lucha costosa y del que no se sabe su fin. Un final que cuando llegue respetará la decisión y que espera no hundirse de nuevo en un valle de lágrimas.

Lo único que deseo en este tiempo es que no se vuelva a producir ese "error", el error de un golpe fuerte y sin haber tenido consciencia de ello, de encontrarse las cosas de pronto sin tener constancia previa de ello.

Una vez más, te quiero. LUCHARÉ

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