
Desde el día en que leí dicho texto no he vuelto a ser el mismo. Tal vez tenga que pasar más tiempo para recuperarme del todo, pero solo sé que no estoy igual.
Me falta ese punto de ilusión, ese punto de alegría, me falta tener ganas de algo, de tener ganas de disfrutar y no estar un tanto deprimido.
Cada dos por tres abandono el mundo real y me sumerjo en mi mundo de pensamientos, unos pensamientos más negativos que otra cosa, casi siempre en vistas al futuro y que no me esperanzan demasiado, acabando siempre con un largo suspiro de incomprensión.
Asemejaré de dentro para fuera una persona a la que le puedan dar igual las cosas y no expresa mucho, pero de fuera a dentro no soy así, doy muchas vueltas a las cosas, y cuando hay sentimientos de por medio mucho más, afectándome bastante como ahora.
Por ahora quiero confiar en que pronto vuelva a ser como antes, porque veo todo más difícil que al comienzo del todo, pero como dice una de las letras de una canción de David Bisbal (uno de mis cantantes favoritos, en especial por sus mensajes):
"No he dejado de intentarlo, porque creo en los milagros"
NO HE DEJADO NI DEJARÉ MIENTRAS HAYA POSIBILIDADES.
Te falta darte cuenta de que no merece la pena estar así. Menos tonterías y más ánimos. De verdad, no es bueno que una tía haya conseguido ponerte así. O lo superas o lo llevas claro. He dicho.
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